El dólar estadounidense no solamente perdió durante el lunes frente al yen japonés y el franco suizo, sino que se encontró también bajo la presión del dólar australiano, neozelandés y canadiense. Comparado con el euro la pérdida ha sido sólo moderada.
Al comienzo de la semana, la divisa estadounidense ha debilitado más pronunciadamente frente al yen nipón – 1,1 por ciento. Las pérdidas frente el franco suizo y la moneda común europea, el euro, fueron de tan sólo 0,6 y 0,2 por ciento, respectivamente. En el caso del euro, sorprendentemente no se han sentido mucho los malos resultados de la producción industrial alemana que en abril sufrió una caída interanual sin precedentes.
En cuanto al dólar estadounidense, los motivos del titubeante comienzo de la semana son varios: el más fuerte, según los analistas, es la creciente incertidumbre sobre la rapidez y vigorosidad de la reactivación de la economía de Estados Unidos, pese a los datos relativamente alentadores que se dieron a conocer el viernes pasado sobre mercado laboral del país. La pregunta es hasta qué medida la dusminución del índice de paro corresponde a la realidad, ya que al mismo tiempo se produjo también una considerable reducción en el número de personas en busca de empleo.
Otro motivo es el hecho de que el yen japonés, que en los últimos días iba bajando sin cesar, logró borrar buena parte de sus pérdidas. Es de suponer, por tanto, que los corredores que operan en el mercado del yen y el dólar sólo cobraron sus ganancias, enviando así a la moneda estadounidense al territorio rojo. De la misma manera se puede interpretar también el fortalecimiento de divisas de Australia, Nueva Zelanda o de Canadá. Por lo tanto es probable que el dólar estadounidense muestre en los próximos días más bien leves tendencias alcistas.














